Todavía quedan muchos sitios en los que nacer mujer tiene riesgo de muerte. ¿Sabes en qué países son peor tratadas y tienen menos derechos? Algunos de ellos están muy cerca de ti.

El mundo ha cambiado mucho en los últimos años. Las minorías que siempre fueron sometidas y señaladas ahora reivindican su papel en las sociedades, y especialmente en las más modernas comienzan a ocupar cargos gubernamentales y a tener un papel protagonista en el mundo empresarial y en la toma de decisiones.

Así como en el siglo pasado se libró en varios continentes una amarga lucha por la igualdad racial, ahora se procura la igualdad sexual y de género. Lamentablemente aún hay países y sociedades en las cuales el simple hecho de nacer mujer puede significar un destino mucho más duro que el de sus paisanos varones. Las diferencias culturales pueden hacer que desde una perspectiva determinado comportamiento sea considerado normal, mientras que la otra lo considere indeseable, pero poco a poco se construyen consensos globales.

 

África y Asia llevan la delantera

A la gente de bien la injusticia le duele por igual en cualquier continente, dado que la humanidad es una sola. Sin embargo, hay estudios sociales que demuestran que hay zonas en las que la desigualdad sexista está más arraigada que en otras, y siempre en contra de la mujer. La región con valores más negativos en esta materia es el norte de África y varios países del mundo árabe. Los países considerados más injustos con la mujer son, en orden decreciente, Yemen, Pakistán, Siria, Chad, Irán, Jordania, Marruecos, Líbano, Mali y Egipto.

La mutilación genital es uno de los problemas más serios en estos países. En Egipto el 92% de las mujeres la sufren, a pesar de ser ilegal. En Yemen y Mali la situación no es mejor. Por supuesto, también hay enormes diferencias en el ámbito laboral, dándose casos como el de Pakistán, país en que que las mujeres cobran la cuarta parte que un hombre por el mismo trabajo y sólo el 15% de ellas tiene empleo.

Y es que en muchos de estos países las mujeres requieren la autorización de un hombre para su desarrollo humano: en el caso de que puedan alfabetizarse, en Marruecos, Mali, Yemen y Chad requieren permiso para estudiar y para trabajar.

Mención aparte merece la situación de Siria, en donde la guerra desatada desde hace varios años ha desplazado a cientos de miles de personas hacia otros países, siendo el 80% mujeres y niños pequeños. La vecina nación de Líbano ha sido receptora de estos refugiados pero entonces las mujeres sufren abusos sexuales. El panorama es desolador.

Aunque en América Latina la situación es mucho menos alarmante y no aparece entre los 10 países de la lista anterior, también hay desigualdades. Organizaciones como la asociación de mujeres latinas Latinwomen luchan contra flagelos sociales: un salario en promedio 30% menor que el de los hombres, la ilegalidad del aborto voluntario, violaciones, o los altos índices de violencia sexista.

 

Un futuro más equitativo

Por suerte, al parecer el trabajo de toma de conciencia se ha sembrado y aunque persisten los viejos prejuicios machistas, en América Latina encontramos ejemplos que propenden a la igualdad entre los sexos: en varios países ha habido mujeres en la presidencia, como Argentina, Brasil, Chile o Nicaragua.

También es notable que en varios países del hemisferio se ha logrado que la representación parlamentaria esté repartida a partes iguales entre hombres y mujeres. En Venezuela el poder legislativo está conformado por 40% de mujeres, incluyendo un diputado transexual. Lo cierto es que el papel social de la mujer cada día se dignifica más y adquiere el reconocimiento merecido por parte de sus coterráneos, permitiendo soñar con un futuro más justo para todos.

Eduardo Rada

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